Dar y recibir cuidados

Hacia un paradigma integral de cuidados en América Latina

Book Cover: Dar y recibir cuidados

Repensar el cuidado (o los cuidados) como actividad humana que permite la reproducción y subsistencia de la vida es un asunto clave para cuestionar la forma en la que nos relacionamos en sociedad y la manera en la que deseamos que esta tarea, primariamente concebida como cotidiana se reconceptualice considerando el cuidado como una tarea de toda la sociedad en su conjunto. Posicionar los cuidados en la discusión pública ha sido un esfuerzo de décadas por parte de las organizaciones de mujeres, quienes, desde la investigación y la propia experiencia, dieron cuenta de la interdependencia entre los roles productivos (masculinizados) y los reproductivos (feminizados), notando que los primeros se situaban en el intercambio económico monetario, mientras que los segundos lo hacían en el doméstico-afectivo. Así, la histórica división sexual del trabajo aterriza en un modelo social y económico que feminiza los roles de cuidado, generando que las tareas de cuidado sean voluntarias, gratuitas o semi gratuitas, desvalorizadas en lo social y subvaloradas a nivel salarial, alejadas de la cotización pensionaria, y en consecuencia, invisibilizadas. Así, esta división sexual del trabajo forma parte de un modelo que no comprende cómo estas tareas son vitales para el cuidado de la vida y el funcionamiento de las actividades productivas.

De ahí la importancia de colocar en el debate público las políticas de cuidados como parte de las políticas sociales y económicas, a fin de democratizar las tareas de cuidado, otorgarles su justo valor, y reconocer los derechos que tenemos todas las personas a ser cuidadas cuando lo requerimos y a cuidar. Este término “todas las personas” pasa innegablemente por incluir una mirada de igualdad de género, incorporando estímulos para el cuidado, licencias para cuidar y aproximarnos a la real demanda de servicios de cuidado de los diferentes grupos poblacionales con el propósito de brindar una respuesta coordinada entre el Estado, la familia y la comunidad.